Lecciones para el Éxito en House of Cards

Lecciones para el Éxito en House of Cards

Por Alejandro Amaré

El éxito es una consecuencia de una estrategia bien pensada, que toma tiempo y dedicación, y que requiere flexibilidad y adaptación en el camino. No es posible ser exitoso – en cualquier ámbito – sin trabajar para obtenerlo. No existe una receta mágica que arroje como resultado el éxito. Sin duda, existen ciertas habilidades y aptitudes que permiten que se dé relativamente más fácil, pero aun así, es necesario definir un objetivo, transformarlo en metas, definir actividades, y, sobre todo, llevarlas a cabo.

Pensemos en un juego de ajedrez. Para poder ganar una partida, se requiere de una estrategia clara y bien definida, así como la habilidad para vencer al oponente visualizando los movimientos del otro por adelantado.

Frank Underwood, el personaje que durante las primeras cinco temporadas de House of Cards se volvió famoso, es un emblema en cuanto a cómo ejecutar una estrategia para ser exitoso. Frank maneja su trabajo – política en los Estados Unidos – como si fuese un juego de ajedrez. Independientemente de las motivaciones que muestre en la serie para desear ser exitoso, hay lecciones que sin duda nos puede aportar. Aquí les menciono algunas que he logrado detectar:

  1. El éxito demanda un ejercicio de introspección honesto seguido por transformación. La gente exitosa no va por la vida como espectador: toman un rol activo para determinar su propio futuro. Activamente trabajan para mejorar su futuro, sin esperar que le caigan las oportunidades de la nada. Enfrenta los problemas sin dudar, resolviéndolos en lugar de sufrirlos.
  2. El éxito requiere fortaleza mental y una actitud imparable. La gente exitosa no agoniza por la retroalimentación negativa. Entiende que no es perfecta, sino que es perfectible, y muestra los cambios activamente en su actitud y acciones diarias para mejorar lo que considera como crítica constructiva en lugar de retroalimentación negativa.
  3. El éxito requiere de un esfuerzo constante y de nunca renunciar. Aquellos que son exitosos, no se detienen cuando están cansados. Se detienen cuando cumplieron el objetivo. Constantemente buscan maneras de innovar en las soluciones a problemas comunes y complejos, lo cual suele abrir un campo de oportunidades y aventuras que atacan con el mismo ímpetu que muestran en todo su entorno.
  4. El éxito demanda sobreponerse a la resistencia. Los cambios no son fáciles, y, en general, no son tomados con mucha resistencia. La innovación en cualquier ámbito profesional suele ocasionar resistencia, oposición al status quo, aún cuando sea en beneficio de la comunidad. La persona exitosa, el enfrentarse a la resistencia, toma su pasión por el tema, se alimenta de ella, y toma un camino firme manteniendo sus convicciones para convencer al resto de la gente.
  5. El éxito requiere innovación y creatividad. La derrota suele ser un aprendizaje. La gente exitosa no se detiene ante una derrota, sino que la toma como un evento temporal, y encuentra la manera innovadora o creativa de salir adelante, pues saben que la derrota es una parte inevitable del proceso de evolución. Saben que el éxito está disponible para aquellos que, con dedicación y un deseo interminable de excelencia, saben que pueden perder una batalla pero no la guerra.
  6. El éxito demanda un espíritu generoso y la confianza de los demás. Esto no forzosamente lo vemos en Frank Underwood, pero sin duda es un elemento clave en el éxito. No se puede ser exitoso por si solo; se necesita de apoyo, de una red, la cual no se puede obtener sin ganarse la confianza de un equipo, de un cliente, de un consumidor. Adicionalmente, el éxito por el éxito en si, suele no tener sentido. Los grandes personajes exitosos de la historia suelen servir a alguien. Se cuestionan para que quieren ser exitosos: ¿para mejorar la calidad de vida de los demás? ¿Para ayudar a los más necesitados? ¿Para cambiar algún punto clave en la forma como se hacen los negocios? Si no se tiene una respuesta a esto, posiblemente se trabaje por mero egoísmo, lo cual puede ocasionar barreras relevantes en el camino.

Si bien no comparto los métodos déspotas y fríos de Frank Underwood, sin duda su manera de atacar los problemas puede resultar un ejemplo de cómo solucionar las cosas en nuestras vidas y en los negocios. Aprendamos solo lo bueno de las personas, y tratemos de aplicarlo a nuestras actividades y vida diaria.

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